Animal lo llaman, la gente lo ve pasar y animal lo llaman, se les acerca y se quitan al animal de encima, lo ven cada día en la misma esquinita y animal lo llaman, total simplemente es un animal pensarás.
¿Alguna vez te quisieron? No se dónde naciste, como eras de pequeño, si te gustaba correr, jugar o saltar. ¿Cuál era tu juguete preferido? ¿Alguna comida en especial? No se nada y ellos sin embargo, lo saben todo. Si supieras cuanto envidio a aquellos que un día de pequeño tan gordito y bonito te cogieron, si supieras como envidio que todo sobre ti lo supieron, cuanto envidio que aún hoy te acuerdes de ellos.
Se que sufriste tu mirada y tus gestos me lo dicen, se que te hicieron daño ¿por qué te abandonaron? Sería por ladrar, porque aquí no ladras, por jugar porque aquí no juegas, por acercarte pidiendo caricias, porque todavía temes, por comer, aún lo haces con miedo.
Envidia, quizás no deba sentirla. Tal vez no se preocuparon por hacerte regalos ¿quién sabe si alguna vez aprendiste a jugar? ¿Tenías tu propia comida o te daban las sobras sin más? Alguien que te pegaba y un día cuando creciste y ya no eras tan gracioso te abandonó, no se preocupó nunca de conocerte, porque de haberlo hecho no te hubiera dejado nunca. No envidio su vida, envidio que haya tenido la tuya.
Como me duele que te hayan despreciado, que te maltrataran que te vieran en la calle y nadie hiciera nada, como me duele no haber estado a tu lado cuando más lo necesitabas, me duele esas noches frías debajo de un coche, ese bidón de basura que fue tu comida, me duelen las patadas, las humillaciones, me duele, se que no te conocía pero como toda madre me duele tus sufrimientos.
Un día te encontraste con unas buenas personas, te recogieron vagando por la carretera, te llevaron a un lugar que por unos meses fue tu casa, un poco fría, quizás apretadito con tantos compis, pero quizás el único lugar donde te sentías querido. Estoy convencida de que allí aprendiste a amar, y me quedo tranquila sabiendo que te cuidaron y te quisieron y esperaban con ilusión que fuera a buscarte. No te pongas celoso que aunque sean muchos y tú ya no estés allí, todos y cada uno de los voluntarios tienen un pedacito de tu corazón y no te olvidan.
De repente fui, y allí te vi, arrinconado en tu casita mientras los demás jugaban. Saliste de la jaula y mientras estaba en cuclillas te acercaste y te subiste a dos patitas en mi pierna, me miraste te miré, y los dos supimos que desde aquel momento no nos íbamos a volver a separar.
Aún lloras en sueños, cuando duermes y lloras me acerco a ti y buscas con tu mirada el calor de mi cuerpo, buscas y aprietas fuerte, lloras como un niño pequeño indefenso que al acercarse a su madre se siente seguro. ¡Que soy tu madre!, no se como eras de pequeño y quizás no conozca mucho de ti, pero ¡soy tu madre! porque las madres no lo saben todo de sus hijos y sin embargo son las únicas que los entienden y que están ahí cuando lo necesitan. Cuando hay un vacío que no puedes llenar yo estaré ahí para abrazarte y hacerte olvidar lo que te hicieron sufrir, no vas a caer mientras estés junto a mí. Si tu corazón siente frío, yo seré tu abrigo.
¿Qué es lo que has pasado mi niño? ¿Cuánto dolor en tan poquito tiempo? Esos ojitos tristes de haber sufrido un abandono, ¡alégralos mi niño! que ya no estás sólo. Esa mirada gacha para pasar desapercibido, ¡levántala mi niño! que ahora tu aquí eres el rey. Ese paso lento y cauteloso, ¡pisa fuerte mi niño! y demuéstrale al mundo que tienes a alguien a tu lado y que a ti nadie más te toca. Esa cicatriz en la pierna, ya has aprendido a andar por las aceras.
Vuelves a estar gordito, tienes un pelo brillante y castaño, miras al frente sin miedo, tu mirada es alegre. Envidia, me tienen envidia viendo lo bueno que eres y envidia sentiría si viera él ahora como vives, y como me quieres, porque él no llegó a tener ni la mitad de tu cariño, porque él no lo aprovechó, envidia me tiene porque cuando está malo no tiene a su niño pendiente, porque cuando está triste no se acerca a cuidarle, porque cuando está sólo no tiene a nadie que le ladre. Cuanta envidia me tienes que tener y más sabiendo que ese al que tú y todos llaman animal, ese al que un día maltrataste y abandonaste tiene una nueva vida y es feliz, quizás tu abandono se debió a que eres tan envidioso que no pudiste soportar que ese al que llamas animal valga más que tú, mucho más que tú.
Animal lo llaman ¿te preguntas ahora al cabo de los años que es lo que eres tu? Si no lo sabes yo te lo resuelvo, animal es aquel ser vivo que no tiene capacidad de usar el lenguaje, capacidad que sólo algunos humanos tenemos, porque tú tampoco supiste usarlo, preferiste el maltrato y callar abandonando. Tú también eres un animal y no te enfades si cuando seas viejito ya no te quieren tus hijos al fin y al cabo solo eres un animal. Como todo ser humano cuando algo o alguien nos estorba lo dejamos, así que tu mayor castigo será cuando en un futuro te veas sólo y entonces ahí te acuerdes de tu perrito y será ahí cuando leerás la carta y sabrás que aquel que un día te estorbó a ti, hoy acompaña y da cariño a alguien que nunca sentirá la soledad teniendo un peludo en su vida.
